La postura lateral requiere una almohada más alta que rellene el espacio entre oreja y hombro, evitando que la cabeza se incline. El látex o la visco de firmeza media-alta mantiene la alineación, mientras el plumón con cámaras internas ofrece jugosidad controlada. Prueba el truco del abrazo a la almohada pequeña entre brazos para descargar hombros. Ajusta la altura con insertos o capas extraíbles y notarás cómo desaparecen las molestias matutinas en cuello y mandíbula después de pocos días.
Quienes alternan postura o duermen boca arriba se benefician de una altura media con soporte suave y retorno ágil. Una mezcla de plumón y pluma fina, o visco perforada de baja densidad, permite sostener sin hundir en exceso. Considera un diseño con celdas o núcleo central ligeramente más firme para estabilizar la nuca. Si roncas, prueba una almohada con contorno cervical moderado que eleve sutilmente la barbilla; pequeños ajustes pueden favorecer respiración más libre y descansos continuos durante la madrugada.
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